Las empresas de k-pop ofrecen un contrato, mejor conocido como
“contrato de esclavo”, ya que
éste tiene un periodo de duración que va desde los 7 hasta los 15 años.
Al firmar, se establece que el idol cumplirá con todos los compromisos del grupo,
así como permanecer en la agrupación que se le asigne durante el tiempo de
entrenamiento. Las prohibiciones varían dependiendo de la empresa y del grupo, no solo producen a sus artistas, sino que tienen el control total de su
carrera, esto incluye: controlar sus redes sociales, no pueden hacer ni una cosa tan simple como cortarse el pelo o
dejarse la barba sin que la empresa lo apruebe: tienen que pedir permiso
por casi todo lo que hacen, en su gran mayoría los idols no pueden decidir cosas como, cuándo sacar nueva música y cuando no, en
muchas ocasiones ni siquiera les dejan escribir a ellos las
canciones.
Este tipo de trato y condiciones fue lo que llevó a DPR IAN (ex-idol)
a desilusionarse de la industria k-pop y encaminarse en su carrera
como artista independiente, el cantante debutó como parte del grupo C-Clown en 2012, el cual se
disolvió unos años después durante el 2015. En una entrevista, Christian
Yu reveló que se decepcionó de esta industria, manifestó:
"Estoy seguro de que ha oído hablar de él. Pero Corea tiene
estos contratos de esclavos.
Debuté en 2012, mi empresa fue una de las más importantes que mantuvo
esa actitud de vieja generación hacia sus artistas. Escuchas todo
el tiempo sobre artistas que demandan a sus compañías. Pero tuve la
mala suerte de ser parte de ese tipo de experiencia. Lo que pasé fue bastante traumático. Todo sucedía tan rápido que no
podía detenerme a procesar lo que estaba sucediendo. Fue casi como,
no puedo creer que así sea cómo nos tratan, y fue bastante difícil porque
estaba sujeto a un contrato".
Aunque todas las compañías se manejan de manera distinta, las ganancias
se suelen dividir aproximadamente en un 70% para la compañía y un 30% para
el artista, cuando se trata de las ganancias para los artistas, estos
tardan un tiempo en recibirlas, ya que, durante sus años de entrenamiento,
la empresa se dedicó a mantenerlos e invirtieron una buena cantidad de
dinero en ellos, por lo que tienen una deuda que se va pagando de las
ganancias que deberían corresponderles, y es hasta que terminan de pagarla
que reciben dinero que pueden gastar en ellos.
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